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El Senior Living se queda pequeño: nace Longevity Living, el nuevo Real Estate diseñado para vidas de 100 años

El Senior Living se queda pequeño: nace Longevity Living, el nuevo Real Estate diseñado para vidas de 100 años

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Durante años, buena parte del sector inmobiliario ha interpretado la longevidad casi exclusivamente desde una perspectiva: construir más residencias para una población de mayor edad. Pero el cambio demográfico que está transformando el mundo es mucho más profundo. Viviremos más años, llegaremos a edades avanzadas en mejores condiciones, trabajaremos durante más tiempo, consumiremos de forma distinta y exigiremos viviendas capaces de evolucionar con nosotros. El gran mercado que se abre ante el Real Estate no consiste únicamente en alojar a personas mayores. Consiste en diseñar lugares capaces de acompañar vidas cada vez más largas. Ese nuevo territorio tiene un nombre: Longevity Living.

DE DISEÑAR PARA LA VEJEZ A DISEÑAR PARA LA LONGEVIDAD

En 2030, una de cada seis personas del planeta tendrá 60 años o más y la población mundial de este grupo alcanzará aproximadamente 1.400 millones. En España, las personas de 65 años o más representan ya alrededor del 21% de la población y las proyecciones demográficas contemplan que este porcentaje pueda superar ampliamente el 30% en las próximas décadas. Pero reducir esa transformación a una cuestión de edad sería un error. Dos personas de 70 años pueden tener capacidades, patrimonio, estado físico, estilo de vida y expectativas absolutamente diferentes.

Por eso Longevity Living parte de una idea distinta: la edad cronológica deja de ser el principal criterio para diseñar un producto inmobiliario. La pregunta ya no es exclusivamente dónde viviremos cuando seamos mayores. La pregunta es mucho más ambiciosa: ¿cuántos años de nuestra vida puede acompañarnos correctamente una vivienda?

Una vivienda diseñada para la longevidad debería poder adaptarse a cambios físicos, tecnológicos, familiares y económicos sin obligar a su propietario a abandonar el entorno en el que desea continuar viviendo. La accesibilidad tendría que existir antes de necesitarla. Los espacios deberían poder transformarse. La tecnología debería aumentar autonomía sin invadir privacidad. Los servicios deberían poder incorporarse progresivamente. Y la comunidad tendría que favorecer relaciones sociales sin convertir la residencia en una institución.

SENIOR LIVING ES SOLO UNA PARTE DEL NUEVO MERCADO

Senior Living continuará siendo un sector esencial. La demanda de residencias asistidas, Independent Living, Assisted Living y otros modelos seguirá creciendo como consecuencia de la transformación demográfica. Pero Longevity Living amplía considerablemente el perímetro.

Dentro de este nuevo ecosistema pueden convivir Active Adult Communities, Independent Living, Senior Apartments, serviced residences, comunidades intergeneracionales, wellness communities, branded residences, resorts de longevidad, viviendas adaptativas y nuevos modelos híbridos entre residencial, hospitality, wellness y tecnología.

No todos estos productos pertenecen a la misma categoría financiera ni tienen el mismo modelo operativo. Algunos se aproximan al residencial tradicional; otros al hospitality; otros al Healthcare Real Estate; otros pueden convertirse en una combinación de varias categorías. Precisamente por ello, Longevity Living no debe entenderse simplemente como una nueva etiqueta para Senior Living. Es una nueva manera de analizar cómo la longevidad afectará al conjunto del Real Estate.

LA GENERACIÓN QUE LLEGARÁ A LOS 80 NO SERÁ COMO LA ANTERIOR

Existe además una transformación cultural que el sector inmobiliario deberá comprender. Quienes alcancen los 70 y 80 años durante las próximas décadas habrán utilizado durante buena parte de su vida smartphones, comercio electrónico, inteligencia artificial, streaming, redes sociales, gimnasios, viajes internacionales, delivery y servicios bajo demanda.

No desaparecerán esas expectativas al cumplir una determinada edad.

Esperarán diseño contemporáneo, gastronomía, deporte, naturaleza, tecnología, cultura, privacidad, seguridad, movilidad y servicios personalizados. Y probablemente rechazarán productos que los definan únicamente como “mayores”.

Ahí aparece uno de los grandes errores que puede cometer el Real Estate de la longevidad: construir magníficos edificios y comercializarlos utilizando un lenguaje con el que sus propios compradores no quieren identificarse.

Longevity Living cambia también esa narrativa. No vende vejez. Vende continuidad, autonomía y calidad de vida.

LA VIVIENDA TENDRÁ QUE APRENDER A EVOLUCIONAR

La arquitectura será una de las áreas donde esta transformación resulte más visible. Durante décadas hemos construido viviendas destinadas a responder a las necesidades existentes en el momento de compra. La longevidad introduce una nueva variable: el tiempo.

Universal Design, Invisible Accessibility, Adaptive Housing, Ageing in Place, diseño biofílico, iluminación circadiana, calidad del aire, neuroarquitectura, prevención de caídas, confort acústico, domótica y modularidad empezarán a formar parte de una conversación que ya no afectará únicamente a personas dependientes.

Una vivienda de Longevity Living debería permitir que determinadas adaptaciones se produzcan sin obras traumáticas y sin alterar su carácter residencial. Pasillos, baños, iluminación, almacenamiento, circulaciones, puertas, terrazas, cocinas y espacios comunes pueden diseñarse desde el origen pensando en una utilización que evolucione durante décadas.

La mejor adaptación será probablemente aquella que el residente ni siquiera perciba como una adaptación.

DE LOS METROS CUADRADOS A LOS AÑOS DE AUTONOMÍA

El Real Estate tradicional se ha construido alrededor de variables conocidas: localización, superficie, precio por metro cuadrado, calidades, vistas y amenities. Longevity Living incorpora nuevas dimensiones.

La capacidad de una vivienda para mantener la independencia de una persona puede convertirse en un elemento de valor. También su acceso a servicios, movilidad, wellness, comunidad, tecnología o atención bajo demanda.

Esto podría provocar un cambio profundo en la propuesta comercial del sector. No vender únicamente metros cuadrados, sino años potenciales de autonomía.

Una persona de 55 o 60 años puede decidir mudarse a una vivienda mejor adaptada no porque necesite asistencia, sino precisamente porque quiere evitar necesitarla durante el mayor tiempo posible. El producto pasa de ser reactivo a convertirse en preventivo.

EL WELLNESS ENTRA DEFINITIVAMENTE EN EL REAL ESTATE

Otra de las fronteras que empezará a desaparecer será la que separa vivienda y bienestar. Gimnasios, piscinas y spas ya forman parte de multitud de promociones premium, pero Longevity Living puede llevar esta integración mucho más lejos.

Nutrición, actividad física, sueño, recuperación, contacto con la naturaleza, relaciones sociales, prevención y bienestar cognitivo pueden incorporarse progresivamente al diseño y operación de determinados activos.

En los segmentos premium, esta evolución será todavía más rápida. Luxury Real Estate, branded residences, hospitality y longevity wellness están comenzando a converger.

El comprador de alto poder adquisitivo no busca únicamente un inmueble extraordinario. Busca tiempo, comodidad, privacidad, servicios, bienestar y experiencias. Incorporar la longevidad a esa ecuación crea una nueva frontera para promotores, operadores e inversores.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL CONVERTIRÁ LA VIVIENDA EN UN SISTEMA ADAPTATIVO

La tecnología será otra pieza esencial. IoT, sensores, wearables, inteligencia artificial, agentes, Digital Twins, mantenimiento predictivo, automatización y Smart Buildings permitirán crear edificios capaces de reaccionar mejor a las necesidades de quienes los habitan.

El objetivo no debería ser medicalizar la vivienda. Precisamente lo contrario.

La mejor tecnología de Longevity Living será probablemente aquella que funcione de forma casi invisible: iluminación que se adapte automáticamente, sistemas capaces de detectar riesgos, climatización optimizada, mantenimiento anticipado, servicios personalizados, interfaces sencillas o viviendas capaces de aprender determinadas rutinas.

A medida que evolucionen los agentes de inteligencia artificial, incluso podrían aparecer auténticos Longevity Living Operating Systems, capaces de coordinar vivienda, movilidad, mantenimiento, hospitality, wellness, comunidad y servicios.

EL CAPITAL ESTÁ EMPEZANDO A LEER LA DEMOGRAFÍA

La transformación no está pasando desapercibida para los inversores. Seniors Housing lleva años consolidándose como segmento institucional en mercados maduros y el interés del capital continúa creciendo. Pero la oportunidad futura puede ir considerablemente más allá de esa categoría.

La razón es sencilla: la longevidad no afectará únicamente a residencias. Afectará a vivienda, hoteles, resorts, mixed-use developments, urbanizaciones, branded residences, Healthcare Real Estate, activos turísticos e incluso a la regeneración urbana.

La misma transformación demográfica capaz de aumentar la demanda de Assisted Living puede generar, veinte años antes, demanda de viviendas adaptativas, comunidades premium, wellness residences o productos intergeneracionales.

El gran desafío para el inversor será distinguir entre una tendencia demográfica atractiva y un buen proyecto inmobiliario. No todo activo relacionado con longevidad será rentable.

Ubicación, demanda real, capacidad económica, CAPEX, OPEX, regulación, pricing, ocupación, financiación, modelo operativo y estrategia de salida seguirán determinando el éxito.

UNA NUEVA DISCIPLINA PARA EL PROFESIONAL INMOBILIARIO

Esta transformación exige perfiles capaces de comprender simultáneamente demografía, Real Estate, inversión, hospitality, arquitectura, tecnología, operación y longevidad.

Un promotor deberá comprender qué producto construir. Un inversor deberá identificar qué riesgos está asumiendo. Un arquitecto necesitará incorporar nuevas variables de adaptabilidad. Un operador tendrá que diseñar servicios capaces de evolucionar. Un family office tendrá que decidir dónde existe realmente una oportunidad de inversión. Y una entidad financiera deberá aprender a analizar modelos que todavía no encajan completamente en las categorías tradicionales.

Con ese objetivo, FIFTIERS™ y NEXTAGE™ han creado Longevity Living Real Estate Executive Program™, una formación ejecutiva destinada a inversores, promotores, arquitectos, asset managers, operadores, directivos, family offices, entidades financieras y profesionales que quieren anticiparse a esta transformación.

LONGEVITY LIVING REAL ESTATE EXECUTIVE PROGRAM™

El programa analiza el ciclo completo de un proyecto: mercado, localización, modelos de Longevity Living, arquitectura, inversión, financiación, operación, hospitality, marketing, tecnología, Inteligencia Artificial, regulación, Luxury Longevity Living, reposicionamiento de activos y tendencias 2030–2050.

El participante no estudiará únicamente teoría. Deberá aprender a analizar una oportunidad desde la perspectiva de un auténtico comité de inversión.

El programa culminará con el desarrollo de un Longevity Living Investment Project™ y su correspondiente Longevity Living Investment Memorandum™, en el que se analizarán localización, demanda, número de unidades, servicios, pricing, CAPEX, OPEX, ocupación, financiación, riesgos, rentabilidad y estrategia de salida.

La pregunta final será la misma que debería formular cualquier inversor:

¿Invertiríamos nuestro propio capital en este proyecto?

LAS PRÓXIMAS GRANDES OPORTUNIDADES PUEDEN ESTAR DONDE TODAVÍA NO MIRAMOS

La historia del Real Estate demuestra que las mejores oportunidades raramente aparecen cuando todo el mercado comprende ya una tendencia. Surgen antes, cuando demografía, comportamiento, capital y tecnología empiezan a moverse simultáneamente.

La longevidad se encuentra en ese punto.

El Senior Living seguirá creciendo y continuará siendo esencial. Pero puede representar únicamente una parte de una transformación mucho mayor.

Porque una sociedad que vive más años no necesita únicamente más lugares donde recibir cuidados.

Necesita mejores lugares donde seguir viviendo.

Y probablemente ésa sea una de las preguntas inmobiliarias más importantes de las próximas décadas:

¿Cuántos años de nuestra vida será capaz de acompañarnos el Real Estate que estamos construyendo hoy?

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