Estás leyendo
El tiburón que puede vivir cuatro siglos y conservar su visión abre una nueva vía para investigar la longevidad humana

El tiburón que puede vivir cuatro siglos y conservar su visión abre una nueva vía para investigar la longevidad humana

VOXREAD™ by LUXONOMY™ Group Listo para escuchar

Durante décadas, buena parte de la investigación sobre envejecimiento ha intentado comprender por qué nuestros tejidos se deterioran con el paso del tiempo. Pero existe otra forma de abordar la cuestión: estudiar animales que parecen haber resuelto, al menos parcialmente, ese problema. El tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) se está convirtiendo en uno de los modelos naturales más fascinantes para hacerlo. Este enorme habitante de las aguas profundas del Ártico puede alcanzar edades cercanas a los 400 años, lo que lo convierte en el vertebrado conocido con mayor longevidad. Ahora, el estudio de sus ojos está revelando algo todavía más sorprendente: algunos de sus tejidos pueden conservarse extraordinariamente bien durante más de un siglo.

Una investigación publicada en Nature Communications analizó el sistema visual de ejemplares adultos mediante una combinación de genómica, transcriptómica, histología y análisis funcionales. Los investigadores encontraron que las retinas estudiadas —procedentes de animales estimados en más de 100 años y, en el ejemplar de mayor edad analizado, por encima de los 130— mantenían intactas sus principales capas celulares y no presentaban señales evidentes de degeneración retinal. En las pruebas destinadas a detectar fragmentación del ADN asociada con muerte celular tampoco se observaron células positivas en las muestras no tratadas. El descubrimiento resulta especialmente interesante porque el envejecimiento normal de la retina humana está asociado precisamente con pérdida progresiva de fotorreceptores y acumulación de daño celular.

No se trata simplemente de vivir mucho, sino de conservar la función

Esta diferencia es fundamental para entender por qué el tiburón de Groenlandia interesa a la ciencia de la longevidad. El objetivo de la gerociencia no consiste únicamente en prolongar la supervivencia, sino en comprender cómo determinados organismos consiguen mantener tejidos funcionales durante periodos extraordinariamente largos.

Los investigadores comprobaron que el sistema visual del tiburón continúa molecularmente activo. Su retina está dominada por bastones, los fotorreceptores especializados en condiciones de poca luz, algo perfectamente adaptado al entorno oscuro de las profundidades árticas. La rodopsina, proteína esencial para la visión con poca iluminación, continúa siendo funcional y presenta una sensibilidad adaptada hacia longitudes de onda cortas, especialmente útiles en ese entorno.

Pero el hallazgo con mayores implicaciones para la longevidad puede encontrarse en otro lugar: los mecanismos de mantenimiento y reparación del ADN.

Cada célula acumula daños moleculares durante su existencia. El ADN está sometido continuamente a alteraciones y, cuando los sistemas encargados de detectarlas y repararlas pierden eficacia, pueden acumularse mutaciones, disfunción celular y procesos relacionados con enfermedades asociadas al envejecimiento. Por ello, conservar durante décadas la integridad del genoma constituye uno de los grandes desafíos biológicos de una vida larga.

El estudio detectó en la retina del tiburón de Groenlandia una fuerte actividad de genes relacionados con reparación del ADN. Los investigadores prestaron especial atención al complejo ERCC1-XPF, relacionado con mecanismos de reparación genómica y también con la salud retinal. Encontraron que especies de tiburones particularmente longevas conservan el gen ercc1 y que el tiburón de Groenlandia presenta una elevada expresión de ercc4, que codifica XPF. Los autores plantean que un sistema robusto de reparación del ADN podría contribuir a mantener la integridad de la retina durante periodos extraordinariamente prolongados. Por ahora es una hipótesis mecanística, no una demostración de causalidad.

La naturaleza puede convertirse en una biblioteca de soluciones contra el envejecimiento

Aquí aparece una de las tendencias más interesantes para la futura industria de la longevidad. Durante décadas, ratones, levaduras, gusanos y moscas han sido organismos fundamentales para estudiar envejecimiento. Sin embargo, existe otro enorme laboratorio que apenas estamos empezando a explotar: las especies que la evolución ha dotado de una longevidad excepcional.

Ballenas boreales que pueden superar los 200 años, determinadas tortugas gigantes, murciélagos extraordinariamente longevos en relación con su tamaño y tiburones capaces de sobrevivir durante siglos pueden contener mecanismos biológicos de protección que todavía no comprendemos completamente.

La pregunta empresarial y científica será cada vez más interesante: ¿podemos identificar esas estrategias naturales, comprenderlas molecularmente y reproducir alguna de ellas de manera segura en seres humanos?

No significa que un gen descubierto en un tiburón pueda convertirse directamente en un medicamento. La distancia biológica entre especies es enorme y los mecanismos responsables de la longevidad suelen ser complejos, multifactoriales y dependientes del contexto. Además, vivir en aguas extremadamente frías implica tasas metabólicas y condiciones fisiológicas radicalmente diferentes de las humanas. Confundir correlación con causalidad sería precisamente uno de los mayores errores.

Pero tampoco debemos infravalorar el potencial de la biología comparada. El descubrimiento de mecanismos de protección excepcional puede proporcionar nuevas dianas terapéuticas que posteriormente sean estudiadas en células humanas, organoides, modelos animales y finalmente ensayos clínicos.

De estudiar enfermedades a estudiar cómo los tejidos consiguen no enfermar

Esta aproximación puede modificar profundamente la medicina de la longevidad. La medicina tradicional suele investigar qué mecanismo provoca una enfermedad. La biología de la longevidad plantea además la pregunta inversa: ¿qué mecanismos permiten que determinados organismos eviten durante muchísimo tiempo los deterioros que normalmente acompañan al envejecimiento?

En el caso del tiburón de Groenlandia, la retina constituye un modelo especialmente interesante porque pertenece al sistema nervioso central y sus células necesitan mantenerse operativas durante periodos extraordinarios. Entender cómo conserva su arquitectura celular, cómo mantiene activa la maquinaria visual y cómo protege su ADN podría ayudar a descubrir principios aplicables al estudio del envejecimiento neuronal y ocular.

Las primeras aplicaciones potenciales probablemente no estarán relacionadas con “vivir 400 años”. Serán mucho más concretas: comprender mejor la degeneración retinal, identificar mecanismos protectores frente al daño genómico, descubrir nuevas proteínas o rutas moleculares y desarrollar terapias capaces de prolongar la funcionalidad de determinados tejidos.

A largo plazo, sin embargo, esta estrategia puede integrarse en una visión mucho más ambiciosa de la medicina: pasar de tratar órganos cuando empiezan a fallar a intervenir sobre los mecanismos que determinan cuánto tiempo pueden mantenerse funcionales.

Una nueva frontera para la longevity biotech

Desde la perspectiva empresarial, este campo puede originar una nueva generación de compañías biotecnológicas centradas en lo que podríamos denominar extreme longevity biology: estudiar organismos excepcionalmente longevos para localizar mecanismos transferibles a la medicina humana.

Genómica comparada, inteligencia artificial, secuenciación avanzada, proteómica, biología celular y modelos computacionales permiten analizar estas especies con una profundidad que hace pocos años era imposible. La IA puede acelerar además la comparación entre miles de genes y proteínas de especies diferentes para identificar patrones asociados con reparación celular, estabilidad genómica, resistencia al cáncer o conservación neuronal.

Para inversores y compañías farmacéuticas, el verdadero activo no será el tiburón, sino la propiedad intelectual que pueda surgir al transformar un mecanismo natural de longevidad en una intervención terapéutica reproducible.

Todavía estamos muy lejos de saber si alguno de los mecanismos encontrados en el tiburón de Groenlandia permitirá desarrollar tratamientos humanos. Pero el descubrimiento deja una idea poderosa para la Longevity Economy: algunas de las tecnologías biológicas que necesitaremos para conservar nuestros tejidos durante vidas más largas podrían llevar millones de años funcionando en otras especies.

El futuro de la longevidad quizá no consista únicamente en inventar nuevas soluciones. También puede consistir en descubrir las que la evolución ya inventó y aprender a traducirlas a la biología humana.

Formación ejecutiva en la nueva economía de la longevidad

La ciencia del envejecimiento está creando oportunidades empresariales que van mucho más allá de la biotecnología: salud preventiva, Senior Living, tecnología, seguros, nutrición, wellness, Real Estate y nuevos servicios para consumidores que vivirán durante más décadas. El MBA in Longevity Business de FIFTIERS prepara a directivos, empresarios e inversores para identificar y desarrollar modelos de negocio dentro de esta nueva economía.

Descubre el MBA in Longevity Business de FIFTIERS

Nos vemos en Madrid: 4.º Congreso FIFTIERS

Los participantes del MBA in Longevity Business de FIFTIERS nos reuniremos el próximo 27 de noviembre en Madrid en el 4.º Congreso FIFTIERS, un encuentro para analizar el futuro de la longevidad, la Silver Economy y las oportunidades empresariales que está creando una sociedad en la que viviremos cada vez más años.

Descubre el 4.º Congreso FIFTIERS y reserva tu plaza


Descubre más desde FIFTIERS

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

¿Cuál es tu reacción?
ES UNA PASADA
0
ME ENCANTA
0
ME GUSTA
0
NO SÉ
0
QUÉ TONTERÍA
0
Ver comentarios

Deja una respuesta

(Tu correo electrónico no será publicado, sólo lo pedimos para que te llegue el comentario y sus respuestas)

AI Ethics Audit – Empresa certificada