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España tiene todo para convertirse en la capital europea del Longevity Living™: la próxima gran oportunidad del Real Estate

España tiene todo para convertirse en la capital europea del Longevity Living™: la próxima gran oportunidad del Real Estate

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España roza los 50 millones de habitantes, cuenta ya con alrededor de 10,5 millones de personas mayores de 65 años, ofrece una esperanza de vida de 84 años, podría alcanzar 6,7 millones de hogares unipersonales en 2041, recibió 96,8 millones de turistas internacionales en 2025 y movilizó 4.593 millones de euros de inversión en activos Living solo durante el primer semestre de 2026. La gran oportunidad no consiste en construir más viviendas asociadas a la vejez, sino en crear la infraestructura residencial de una vida cada vez más larga, activa y exigente.

España lleva demasiado tiempo interpretando la longevidad casi exclusivamente como una presión sobre las pensiones, la sanidad, la dependencia y los cuidados. Sin embargo, vivir más también transforma la vivienda, el patrimonio, el turismo, el consumo, las relaciones sociales, el trabajo, la movilidad y la manera en que las personas desean organizar las últimas cuatro o cinco décadas de su vida adulta. Esta transformación puede abrir uno de los mayores mercados inmobiliarios todavía no desarrollados del país.

La oportunidad se llama Longevity Living™.

No es una nueva denominación para las residencias ni una versión premium del Senior Living. Es una categoría inmobiliaria más extensa, concebida para personas que quieren conservar durante más tiempo su salud, autonomía, energía, comunidad, capacidad de decisión y proyecto vital. Puede comenzar a los 50 o 55 años, mucho antes de que aparezca cualquier necesidad asistencial, y puede acompañar a la persona durante varias etapas sin obligarla a cambiar de vivienda, entorno o relaciones cada vez que cambian sus circunstancias.

España posee una combinación que pocos países pueden reunir simultáneamente: elevada longevidad, clima, ciudades caminables, patrimonio histórico, gastronomía, cultura, conectividad aérea, infraestructura sanitaria, liderazgo turístico, talento hotelero, amplia propiedad inmobiliaria entre las generaciones maduras y una posición geográfica capaz de atraer residentes de toda Europa. Lo que todavía no posee es una oferta profesional de Longevity Living™ a la altura de esas ventajas.

Longevity Living™ no es Senior Living con otro nombre

El Senior Living se ha desarrollado habitualmente a partir de la edad del residente o de su nivel de autonomía. Incluye viviendas independientes para mayores, comunidades 55+, assisted living, memory care y distintos formatos residenciales vinculados a servicios y cuidados. Su pregunta central es: ¿dónde debe vivir una persona mayor?

Longevity Living™ plantea otra pregunta: ¿cómo debe ser un entorno residencial para ayudarnos a vivir mejor durante una vida de 90 o 100 años?

La diferencia modifica por completo el producto. El residente no tiene por qué considerarse mayor, retirado ni necesitado de asistencia. Puede seguir trabajando, emprendiendo, invirtiendo, viajando, estudiando, creando relaciones y participando activamente en la sociedad. Por eso el producto debe integrar vivienda, hospitality, salud preventiva, bienestar, alimentación, movimiento, descanso, aprendizaje, cultura, tecnología, naturaleza, comunidad y propósito.

El Senior Living puede constituir una parte del ecosistema cuando aparecen necesidades de apoyo. Pero el Longevity Living™ comienza antes, pretende preservar capacidades y no convierte la edad cronológica en la identidad principal del residente.

Senior Living organiza una solución alrededor de una etapa de edad. Longevity Living™ construye un ecosistema alrededor de una vida larga.

España ya tiene alrededor de 10,5 millones de personas mayores de 65 años

La población española se situó en 49.801.559 habitantes el 1 de julio de 2026. El 21,1% tiene 65 años o más, lo que equivale aproximadamente a 10,5 millones de personas. Bajo el escenario central del INE, ese porcentaje podría llegar al 30,9% en 2076. El propio Instituto recuerda que sus proyecciones no son predicciones, sino simulaciones condicionadas por determinadas hipótesis demográficas, pero la dirección estructural resulta inequívoca: el peso de las generaciones longevas continuará aumentando.

La edad de 65 años tampoco representa hoy la entrada inmediata en una etapa final. La esperanza de vida al nacimiento alcanzó en España los 84,01 años en 2024, con 81,38 años para los hombres y 86,53 para las mujeres. Una persona que alcanzaba los 65 años podía esperar vivir, de media, otros 21,87 años: 19,87 en el caso de los hombres y 23,64 en el de las mujeres. Estamos hablando de un periodo vital tan largo como el que transcurre desde el nacimiento hasta terminar una carrera universitaria.

La consecuencia inmobiliaria es profunda. Una vivienda elegida a los 55, 60 o 65 años puede tener que acompañar a su residente durante treinta o cuarenta años. Tendrá que adaptarse a cambios físicos, familiares, profesionales y económicos sin convertirse prematuramente en un entorno asistencial. El producto ganador no será aquel que recuerde al residente su edad, sino el que le permita olvidarse de ella.

La demanda no vendrá únicamente del envejecimiento, sino de la transformación de los hogares

España pasaría de 19,76 millones de hogares en 2026 a 21,94 millones en 2041, un aumento del 11,1%. Los hogares formados por una sola persona serían los que más crecerían: de 5,62 millones a 6,72 millones, un 19,6% más. Para entonces representarían el 30,6% del total y se convertirían en el tipo de hogar más frecuente del país. Los hogares de dos personas alcanzarían otros 6,69 millones.

No todas esas personas serán mayores, pero la evolución anticipa un mercado residencial compuesto por hogares más pequeños, vidas más individualizadas y una mayor necesidad de combinar privacidad con acceso voluntario a comunidad y servicios. El apartamento tradicional puede ofrecer intimidad, pero no resuelve por sí solo la desconexión social, la movilidad, el acceso a actividades, la nutrición, el bienestar o la adaptación progresiva de la vivienda.

CBRE estima que más de dos millones de personas mayores de 65 años viven solas en España, alrededor del 20% de esa población, y que cerca del 40% está viuda, soltera o divorciada. El dato no debe utilizarse para presentar la longevidad como un problema, sino para comprender que existe una demanda creciente de entornos capaces de respetar la independencia sin convertir la soledad no deseada en el precio de conservarla.

Longevity Living™ no propone una vida colectiva obligatoria. Propone algo mucho más sofisticado: una vivienda privada dentro de un ecosistema que facilita relaciones, actividad, asistencia voluntaria y pertenencia cuando el residente lo desea.

La generación madura concentra patrimonio inmobiliario, pero no siempre liquidez

Una de las características que diferencia a España de otros mercados es la relación entre longevidad y propiedad inmobiliaria. Los últimos microdatos detallados de la Encuesta Financiera de las Familias muestran que la riqueza neta mediana aumenta desde los 20.069 euros entre los menores de 35 años hasta 189.872 euros entre los 55 y 64, alcanza su máximo en 223.960 euros entre los 65 y 74 años y se mantiene en 221.254 euros entre los mayores de 74.

La tasa de propiedad de la vivienda principal sigue el mismo patrón. En 2022 era del 31,8% entre los menores de 35 años, del 78,8% entre los 55 y 64, del 83% entre los 65 y 74 y del 84% entre los mayores de 74 años. Las generaciones maduras concentran, por tanto, una parte considerable de su riqueza en una vivienda que en muchos casos fue diseñada para una estructura familiar que ya no existe.

Pero patrimonio no equivale automáticamente a renta disponible. La renta mediana anual se situaba en 27.416 euros para los hogares de 65 a 74 años y descendía hasta 19.651 euros entre los mayores de 74. El cliente puede poseer una vivienda valiosa y, al mismo tiempo, disponer de una capacidad mensual limitada para pagar cuotas elevadas.

Esta aparente contradicción define una de las mayores oportunidades de innovación financiera y residencial. El Longevity Living™ español necesitará modelos capaces de transformar patrimonio inmobiliario ilíquido en vivienda, servicios y seguridad a largo plazo, siempre con transparencia y protección para el residente. Podrán convivir compra, alquiler, derecho de uso, fórmulas cooperativas, modelos mixtos y soluciones en las que parte del valor de la vivienda anterior financie la nueva etapa.

La conclusión es especialmente importante para promotores e inversores: España no tiene solamente una población longeva; tiene una población longeva que posee activos inmobiliarios, pero necesita propuestas que conviertan esos activos en una mejor experiencia de vida.

España ya dispone de la mayor plataforma de captación internacional: su industria turística

Durante 2025, España recibió 96,8 millones de turistas internacionales, un nuevo máximo histórico. Su gasto alcanzó los 134.712 millones de euros, un 6,8% más que el año anterior. Reino Unido, Alemania y Francia se situaron entre los principales mercados emisores, precisamente tres de los países europeos que afrontan también una rápida expansión de sus generaciones maduras.

El turismo aportó 200.699 millones de euros a la economía española en 2024, equivalentes al 12,6% del PIB, y sostuvo aproximadamente 2,78 millones de puestos de trabajo. Esto significa que España no parte de cero para crear Longevity Living™: ya posee aeropuertos, conectividad, marcas de destino, operadores hoteleros, restauración, wellness, talento en experiencia de cliente, servicios multilingües y una enorme capacidad para atraer demanda internacional.

El siguiente salto consiste en convertir parte de esa relación turística en una relación residencial de larga duración. Millones de europeos conocen España, han viajado repetidamente al país, poseen vínculos emocionales con determinados destinos y podrían considerar pasar aquí varios meses al año o una etapa completa de su vida.

Esta transición ya ha comenzado. Entre 2019 y 2024, la población senior extranjera residente en España creció un 46% y superó las 510.000 personas. El colectivo está encabezado por ciudadanos del Reino Unido y Alemania, y casi la mitad se concentra en Alicante, Málaga, Madrid y Barcelona.

El mercado internacional del Longevity Living™ no debe confundirse con el turismo residencial tradicional. El futuro residente no buscará únicamente sol y una propiedad. Buscará conectividad sanitaria, prevención, seguridad, comunidad, servicios, facilidad administrativa, experiencias culturales, alimentación, movilidad y la posibilidad de mantener relaciones activas con su país de origen.

España podría pasar de ser uno de los grandes lugares del mundo para pasar las vacaciones a convertirse en uno de los mejores lugares para vivir una longevidad activa.

El capital ya ha elegido Living, pero todavía no ha creado su categoría de longevidad

La inversión en activos Living alcanzó en España 4.593 millones de euros durante el primer semestre de 2026 y representó el 37% de toda la inversión inmobiliaria del país. Los fondos concentraron el 74% del volumen, mientras el capital internacional aportó el 53%. Multifamily recibió 3.560 millones, el 78% del total; las residencias de estudiantes captaron 608 millones y flex living, 425 millones.

Estas cifras contienen una señal estratégica: el capital institucional ya entiende la vivienda como una clase de activo operativa, escalable y capaz de producir ingresos recurrentes. No necesita ser convencido de la tesis Living. Lo que todavía no aparece como una categoría separada en estos informes es el Longevity Living™.

Ahí se encuentra el espacio en blanco.

España ha profesionalizado multifamily, student housing y flex living con rapidez, pero todavía tiene que construir plataformas capaces de integrar vivienda con prevención, comunidad, hospitality, tecnología y servicios durante varias décadas de relación con el cliente.

El contexto internacional favorece esa evolución. El wellness real estate mundial pasó de 151.000 millones de dólares en 2017 a 876.000 millones en 2025 y podría alcanzar 1,8 billones en 2030. El Global Wellness Institute sitúa además a España entre los mercados nacionales de mayor expansión anual durante el periodo 2019-2025, con una tasa estimada del 46%. Longevity Living™ no equivale a todo el wellness real estate, pero se encuentra en el punto exacto donde convergen bienestar inmobiliario, prevención y vida extendida.

El 1% del mercado ya representaría más de 105.000 residentes

La escala potencial puede visualizarse mediante un ejercicio prudente. España cuenta actualmente con alrededor de 10,5 millones de personas mayores de 65 años. Si únicamente el 1% eligiera durante los próximos años un producto profesional de Longevity Living™, el mercado alcanzaría aproximadamente 105.000 residentes. Con una penetración del 2%, superaría los 210.000 residentes.

No se trata de una previsión, sino de un escenario ilustrativo basado en la estructura demográfica actual. Tampoco representa unidades inmobiliarias, porque una vivienda puede ser ocupada por una o dos personas. Y deja fuera a la población de 50 a 64 años, que constituye precisamente una de las audiencias naturales del Longevity Living™, así como a los futuros residentes internacionales que todavía no viven en España.

El dato demuestra que no es necesario captar a una parte mayoritaria de la población para crear un mercado de gran escala. La categoría puede crecer mediante una red de proyectos urbanos, comunidades de destino, edificios reconvertidos, clubes residenciales y servicios distribuidos, sin depender exclusivamente de enormes complejos aislados.

Madrid, la Comunidad Valenciana y Baleares aparecen como territorios de expansión, pero la oportunidad abarca todo el país

Las nuevas proyecciones del INE sitúan los mayores incrementos relativos de población hasta 2041 en la Comunitat Valenciana, con un 16,4%; Illes Balears, con un 16,2%; y la Comunidad de Madrid, con un 14,4%. Estas cifras no constituyen una previsión específica de demanda de Longevity Living™, pero señalan territorios donde crecimiento poblacional, migración, vivienda y presión sobre servicios podrían intensificarse.

Madrid puede desarrollar residencias urbanas de longevidad conectadas con hospitales, cultura, aeropuertos, universidades, restauración y actividad profesional. Barcelona reúne atractivo internacional, tejido científico, diseño, mar y una fuerte economía de servicios. Valencia y Alicante pueden combinar vida urbana, costa, costes comparativamente competitivos y demanda extranjera. Málaga y la Costa del Sol poseen una marca internacional consolidada, conectividad y un ecosistema premium especialmente adecuado para proyectos operativos.

Baleares y Canarias pueden desarrollar conceptos de residencia estacional, membresías de larga estancia y comunidades internacionales, siempre que se integren con responsabilidad en el mercado local de vivienda. Sevilla, Bilbao, San Sebastián, A Coruña, Santander, Zaragoza, Granada y otras ciudades pueden construir propuestas diferenciadas alrededor de cultura, gastronomía, conocimiento, clima, naturaleza o salud.

La España interior también ofrece una oportunidad distinta. Pueblos, pequeñas ciudades, edificios históricos, hoteles infrautilizados y activos obsoletos pueden reconvertirse en comunidades de longevidad vinculadas con naturaleza, recuperación física, aprendizaje, gastronomía y vida tranquila. Para que funcionen necesitarán conectividad, atención sanitaria, movilidad y una operación profesional; el bajo coste del suelo no compensa por sí solo la ausencia de servicios.

España ya posee un precedente intergeneracional que anticipó parte del futuro

El Proyecto Municipal de Viviendas Intergeneracionales y Servicios Comunitarios de Alicante comenzó en 2003 y desarrolló 244 viviendas asequibles en tres localizaciones urbanas para personas mayores de 65 años y jóvenes menores de 35 con rentas bajas. Los residentes jóvenes se comprometen a relacionarse y colaborar con sus vecinos mayores, mientras el proyecto incorpora jardines, biblioteca, salas informáticas, talleres, centro de salud y espacios comunitarios.

El modelo no representa por sí solo toda la categoría de Longevity Living™, pero demuestra algo decisivo: España no necesita importar todas sus soluciones. Ya ha experimentado con vivienda accesible, vida independiente, relaciones intergeneracionales y servicios integrados en el centro de la ciudad.

El futuro puede combinar esta dimensión social con inversión privada, hospitality, prevención, tecnología, diseño y nuevos modelos operativos. Longevity Living™ no debe convertirse en una urbanización donde una generación queda separada del resto. Algunos de sus proyectos más avanzados serán precisamente aquellos que mezclen edades, conocimientos, profesiones y formas de vida.

Seis modelos pueden definir el Longevity Living™ español

El primer gran formato será la residencia urbana de longevidad: apartamentos privados bien localizados, accesibles sin estética asistencial y conectados con un club de servicios, restauración, actividad física, cultura, aprendizaje, espacios de trabajo, concierge y coordinación sanitaria. El residente podrá contratar distintas capas según cambien sus necesidades.

El segundo será la comunidad mediterránea de longevidad, destinada tanto a residentes españoles como internacionales. No será únicamente una urbanización con piscina, sino un ecosistema con actividad física, naturaleza, alimentación, prevención, experiencias, programación social, servicios multilingües y conexiones con centros sanitarios.

El tercero será el living intergeneracional, en el que convivan personas de distintas edades alrededor de espacios, conocimientos y actividades compartidas. España puede conectar estudiantes, profesionales, familias, emprendedores y personas retiradas mediante alquiler asequible, mentoría, cultura, formación y proyectos comunitarios.

El cuarto será la reconversión de longevidad. Gran parte de la oportunidad no exigirá construir desde cero. Edificios residenciales, hoteles, oficinas, complejos turísticos y barrios existentes pueden incorporar accesibilidad, eficiencia energética, climatización, calidad del aire, espacios comunes, servicios, tecnología y redes de apoyo. La verdadera escala procederá tanto del retrofit como de la obra nueva.

El quinto será el campus de longevidad, capaz de reunir vivienda, hotel, medicina preventiva, fisioterapia, deporte, investigación, formación, restauración, laboratorios, empresas de AgeTech y experiencias. España podría atraer residentes, profesionales, investigadores y visitantes dentro de un mismo distrito.

El sexto será la red de residencia distribuida. Una persona podría disponer de una vivienda principal en Madrid o Barcelona y acceder, mediante membresía, a estancias en Málaga, Alicante, Baleares, Canarias o destinos rurales. La longevidad también impulsará vidas más móviles, estacionales y flexibles.

El negocio estará en el inmueble, pero también en veinte años de relación con el residente

El modelo inmobiliario tradicional obtiene valor mediante la promoción, la venta, el alquiler y la revalorización del activo. Longevity Living™ añade una capa operativa capaz de generar ingresos recurrentes durante muchos años.

A la vivienda pueden sumarse membresías, restauración, alimentación personalizada, fitness, fisioterapia, programas de sueño, wellness, actividades, formación, coworking, movilidad, concierge, viajes, eventos, housekeeping, mantenimiento, telemedicina y apoyo domiciliario. No todos los residentes contratarán todos los servicios, ni deberán hacerlo. La modularidad será esencial para mantener accesibilidad económica y respetar la autonomía.

Esto permite combinar una sociedad propietaria del inmueble con otra encargada de la operación, incorporar marcas de hospitality, grupos sanitarios, aseguradoras, compañías tecnológicas, gestores deportivos, universidades y operadores culturales. El activo deja de ser una promoción que finaliza con la entrega de llaves y se convierte en una plataforma de relación continua.

Las métricas también deberán evolucionar. Además de ocupación, precio por metro cuadrado y rentabilidad, habrá que medir permanencia, satisfacción, consumo de servicios, participación comunitaria, movilidad, actividad y percepción de bienestar. Cuando se prometan resultados clínicos o de salud, serán necesarios evidencia, profesionales cualificados, gobernanza sanitaria y una gestión rigurosa de los datos.

El mayor mercado no estará únicamente en el lujo

Los primeros proyectos más visibles probablemente aparecerán en Madrid, Marbella, Mallorca, Barcelona, Costa del Sol o Costa Blanca y se dirigirán a clientes con elevada capacidad económica. El segmento premium puede actuar como laboratorio de innovación y permitir el desarrollo de operaciones complejas.

Pero limitar el Longevity Living™ a compradores internacionales de alto patrimonio reduciría enormemente la oportunidad española. El verdadero volumen estará en las clases medias, en propietarios que desean cambiar una vivienda sobredimensionada por otra más eficiente y en personas que necesitan servicios flexibles sin pagar por prestaciones que todavía no utilizan.

Los datos de renta y patrimonio demuestran que no basta con diseñar una cuota mensual elevada. El mercado necesitará distintos niveles de producto, alquiler y propiedad, cooperativas, colaboración público-privada, servicios compartidos, edificios reconvertidos y clubes de longevidad abiertos también al barrio.

Una versión accesible de Longevity Living™ puede ser tan sencilla como una vivienda adaptable dentro de un barrio caminable, con espacios de comunidad, naturaleza, transporte, actividad cultural y acceso coordinado a servicios. No todos los proyectos necesitarán una clínica, un spa o un laboratorio dentro del edificio.

La sofisticación no consiste en acumular amenities. Consiste en ofrecer exactamente aquello que ayuda a vivir mejor, en el momento en que se necesita y a un coste sostenible.

El clima español es una ventaja, pero también exige una nueva arquitectura de resiliencia

El clima constituye uno de los mayores atractivos internacionales de España, pero no puede seguir utilizándose como una ventaja automática. La Evaluación de Riesgos e Impactos derivados del Cambio Climático en España de 2025 identifica 141 riesgos y 51 riesgos clave y sitúa agua, energía y salud entre los nodos críticos. También señala la especial exposición del turismo, las zonas costeras y otros sistemas productivos.

Un proyecto de Longevity Living™ deberá incorporar sombra, refrigeración eficiente, ventilación, calidad del aire, vegetación, gestión del agua, energía de respaldo, recorridos utilizables durante episodios de calor y planes de protección para residentes vulnerables. La resiliencia climática no será solamente una exigencia ambiental; será una prestación de salud, seguridad y continuidad operativa.

Los activos que se construyan hoy para acompañar al residente durante treinta años tendrán que funcionar bajo condiciones climáticas diferentes de las actuales. Ignorarlo sería diseñar el pasado con una etiqueta de futuro.

Las barreras que decidirán quién gana el mercado

La primera barrera será regulatoria. Longevity Living™ se encuentra en la frontera entre vivienda, hospitality, servicios sociales, bienestar y, en determinados casos, atención sanitaria. Cada proyecto deberá definir con precisión qué ofrece, bajo qué licencia, con qué profesionales y qué responsabilidades asume.

La segunda será operativa. Construir un buen edificio es más sencillo que mantener durante años una comunidad viva, una experiencia coherente y una red de servicios de calidad. España necesitará operadores especializados capaces de integrar Real Estate, hospitality, wellness, tecnología y atención personalizada.

La tercera será económica. Sobredimensionar amenities, personal y tecnología puede producir un producto admirable pero imposible de pagar. El modelo deberá encontrar el equilibrio entre experiencia, intensidad de servicio y ticket mensual.

La cuarta será cultural. Nadie quiere comprar una vivienda que comunique retirada, fragilidad o final de etapa. La arquitectura, la marca y el lenguaje deben transmitir posibilidades, participación, libertad y futuro.

La quinta será la confianza. Los sensores, wearables y sistemas de inteligencia artificial pueden personalizar servicios y prevenir riesgos, pero también pueden invadir la intimidad. El residente debe conservar el control sobre sus datos y comprender qué se recoge, para qué se utiliza y quién puede acceder.

La sexta será la licencia social. En un país con dificultades de acceso a la vivienda, Longevity Living™ no puede convertirse en una justificación para retirar viviendas del mercado local y transformarlas en enclaves cerrados. Los mejores proyectos generarán empleo, rehabilitarán activos, compartirán servicios con el entorno, contribuirán a la ciudad y crearán valor también para la comunidad circundante.

España no tiene que copiar a Florida: puede crear su propio modelo

España no necesita reproducir las comunidades 55+ estadounidenses ni limitarse a importar formatos asistenciales del norte de Europa. Puede crear un modelo propio, más urbano, mediterráneo, intergeneracional, cultural y conectado con la vida cotidiana.

Ese modelo puede unir la intimidad de una vivienda privada con la calidad de servicio del hospitality; la prevención con una vida no medicalizada; la tecnología con el respeto a la autonomía; la demanda internacional con la integración local; y el patrimonio inmobiliario de las generaciones maduras con nuevas formas de financiar una vida más larga.

España reúne una combinación excepcional: casi 50 millones de residentes, alrededor de 10,5 millones de personas mayores de 65 años, más de veinte años de vida esperada después de esa edad, millones de hogares pequeños, patrimonio concentrado en generaciones maduras, liderazgo turístico, capacidad hotelera, demanda extranjera, ciudades atractivas y capital institucional preparado para invertir en Living.

Lo que falta es convertir todas esas piezas en una categoría coherente.

La próxima gran oportunidad inmobiliaria española no consistirá simplemente en alojar a una población que envejece. Consistirá en permitir que millones de personas sigan viviendo, participando, aprendiendo, creando relaciones y conservando su autonomía durante más tiempo.

España puede dejar de ser únicamente el país donde se vive muchos años para convertirse en el país donde esos años se viven mejor.

Y esa puede ser la promesa económica, inmobiliaria y humana del Longevity Living™.

FIFTIERS impulsa el desarrollo del Longevity Real Estate

El MBA in Longevity Business incorpora Longevity Real Estate entre sus cuatro grandes modelos de negocio y prepara a inversores, promotores, operadores, emprendedores y directivos para convertir la transformación demográfica en una estrategia empresarial, un modelo operativo y un plan de negocio real.

Los participantes del MBA in Longevity Business se reunirán el 27 de noviembre de 2026 en The Palace Madrid durante el 4.º Congreso FIFTIERS, dedicado a interpretar las oportunidades que la economía de la longevidad está creando en inversión, Real Estate, salud, tecnología, talento y nuevos estilos de vida.


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