Países Bajos elimina la bonificación por contratar mayores de 56 años
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A partir de 2026, el mercado laboral de Países Bajos afrontará un cambio estructural que afecta de lleno a los profesionales mayores de 50 años. El Gobierno holandés ha confirmado la desaparición definitiva de la compensación por costes laborales (LKV, Labour Costs Compensation) destinada a incentivar la contratación de trabajadores de 56 años o más. La medida, que comenzó a aplicarse de forma progresiva desde 2024, culminará en 2026 con la retirada total del beneficio para los nuevos contratos.
Durante más de una década, este incentivo permitió a las empresas compensar parte del mayor coste salarial asociado a perfiles con amplia experiencia. El sistema ofrecía una ayuda económica por hora trabajada, con un tope anual, y se convirtió en una herramienta clave para fomentar la empleabilidad senior en sectores donde el conocimiento acumulado es un activo estratégico.
Sin embargo, el Ejecutivo holandés considera que el modelo ha cumplido su ciclo. El argumento oficial apunta a una necesidad de simplificar el sistema de ayudas laborales y redirigir recursos hacia políticas activas de empleo más transversales. En la práctica, esto implica que cualquier profesional de 56 años o más contratado a partir de 2024 ya no genera derecho a esta compensación, y que a partir de 2026 ninguna empresa podrá reclamarla.
Impacto directo en la economía del talento experimentado
La eliminación del LKV no es un ajuste técnico menor. Supone un incremento real y permanente del coste laboral asociado a los profesionales senior, en un contexto europeo marcado por el envejecimiento de la población activa y la escasez de perfiles cualificados en múltiples industrias.
Para las empresas, el cambio obliga a replantear sus estrategias de captación y retención. La experiencia deja de estar respaldada por un incentivo estatal y pasa a competir en igualdad de condiciones presupuestarias con perfiles más jóvenes. Para muchos departamentos financieros, esto puede traducirse en decisiones más conservadoras a la hora de incorporar talento de mayor edad, incluso cuando su aportación de valor es clara.
Desde la perspectiva de los profesionales 50+, el escenario abre un nuevo capítulo. La contratación tradicional pierde atractivo y ganan peso fórmulas alternativas como el autoempleo, la consultoría especializada, los contratos por proyecto o los modelos interim. La experiencia, lejos de desaparecer, cambia de canal.
Una señal que trasciende fronteras
Aunque la medida se circunscribe a Países Bajos, el mensaje es extrapolable al resto de Europa. Los sistemas de incentivos a la contratación senior están bajo revisión en varios países, presionados por el aumento del gasto público y la transformación del mercado laboral. Lo que hoy ocurre en Ámsterdam puede anticipar debates similares en Berlín, París o Madrid.
Para el ecosistema FIFTIERS, esta decisión refuerza una idea clave: el valor del talento maduro ya no puede depender exclusivamente de ayudas públicas. El futuro pasa por modelos laborales más flexibles, por la puesta en valor del conocimiento experto y por organizaciones capaces de entender que la edad no es un coste, sino una ventaja competitiva cuando se gestiona con inteligencia.
La desaparición del LKV no es el final del trabajo senior. Es, más bien, el inicio de una nueva etapa en la que la experiencia deberá demostrar su peso real en la economía europea del futuro.
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